VIDA Y MILAGROS DEL TESTIGAY

viernes, noviembre 24, 2006

ALGO SERÁ CUANDO LO PIENSAS

Audio: Put your hands up for Detroit - Fedde Le Grant

No me he dado cuenta pero hace poco mi blog cumplió un año de vida. Definitivamente, noviembre es el mes que más cumpleaños tengo en mi agenda. ¡Cuántas cosas han pasado! Algunas buenas, algunas no tanto. Deseo quedarme con lo bueno, con lo que edifica, con esos buenos momentos que quedaran en la mente a través del espacio y el tiempo, aquello que contaré a mis hijos que tenga con alguna bollera y a los hijos de mis hijos. Pero de las femeninas... nada de camioneras.

Hoy voy a hablar de un tema espinoso. Los follamigos. Los follamigos son una especie en extinción que acaban por autodestruirte. Sigilosamente van adueñándose de tu corazón hasta que acabas dándote cuenta de que en un momento dado ya deja ser algo puramente filial o simplemente sexual. Es algo más difícil de definir. Esto, en el fondo, es un pensamiento muy kiniano (de Brian Kiney el de Queer as Folk) aunque si estuviera en su piel seguramente estaría en contra de este tipo de relaciones. Ahí está el problema, dos conceptos como amistad y sexo nunca pueden dar buen resultado. Siempre acaba como el rosario de la aurora: malos entendidos, malas caras, echadas en cara, razonamientos inconclusos, pensamientos inacabados, cosas que dije sin haberlas pensado bien, cosas que pensé y nunca diré.



Menos mal que LaKeTuKieras siempre está ahí cuando más la necesito. Estuvimos comiendo el viernes en un bar por Velázquez llamado Entretapas. Estaba bastante bien de precio y la comida era rica. Mi mejor amiga me contó que ha dejado un doctorado que estaba haciendo por falta de tiempo. Y es que aparte estaba haciendo un máster, demasiadas cosas. En estos momentos trabaja de psicóloga para dar permisos de armas y de conducir. Hace poco le vino un tío que había tenido una vida desenfrenada con drogas de por medio y debido a eso tenía narcolepsia. Durante la entrevista no paraba de cosas raras, como si se durmiera cada vez que decía una frase. ¡Y se iba a sacar el carné de conducir! Miedo me da.

Me preguntó que tal iba de amores. Si ella supiera... le hice un resumen rápido. Entre otras cosas le conté que hace poco un chico me dijo la frase más romántica que me habían dicho nunca: "Sólo me dejaré follar por ti". Eso sí es amor. Lástima que sus acciones poco se correspondan con la realidad, aunque no es algo que me sorprenda, afortunadamente. Ella, por su parte, me contó que estaba medio con un chico.

A veces me da por pensar por qué no tengo, o no quiero tener, relaciones serias. Oportunidades no me faltan, tanto homosexuales como heterosexuales. Ambas ocasiones se me presentaron esta semana. La primera vino de el Chache, un tío majísimo, que se adapta muy bien al perfil estético de lo que busco en un chico: rubito, ojos azules, más pequeño que yo, más bajito que yo, pasivillo. Nunca pensé que el Chache me propusiera algo serio... pero la cuestión es que lo hizo. El Chache tiene cara de durillo, de niñato que sabe como jugar contigo, cuando en el fondo es un pobre infeliz que tiene que recurrir a la típica pregunta "¿quieres rollo?" para poder besarle la boca a un chico. Eso fue lo que pensé cuando le conocí y cuando me acosté la primera vez con él, suponiendo que pasaría de mí a la semana siguiente... pero no lo hizo. Cuando más esperas que alguien te dé de lado, ironías de la vida, más caso te hace. Me lo dijo (lo de tener algo serio) con la inocencia que le caracterizaba. Yo no pude decirle que sí, no me parecía correcto si realmente no lo siento así. No estoy enamorado del Chache. Y se lo hice saber, muy políticamente correcto, pero llamando a las cosas por su nombre.

La segunda oportunidad vino de una chica. Hacía mucho que una fémina no me tiraba los trastos, cosa normal si yo soy el primero que ni las miro al pasar. Pero en concreto esta era una terry. Hasta ahora ninguna chica terry había sentido por mí nada. O eso, o yo no me había percatado. Me hizo gracia como me enteré, al concluir una reunión en el Salón del Reino:

- El otro día mi madre me dijo una cosa... bueno, mejor no te la digo - dijo Fede, un chico de 14 años de mi congregación.
- Hombre... ¿ahora dímela no?
- No si... es una tontería.
- Pues con más razón jajaja.
- Le gustas a Laura.
- ... - momento de reflexión - ammmm. Vale. Bueno me voy a mi casa Fede.


Analizando la situación de vuelta a casa pensé en cómo no me había dado cuenta antes. La chica insistía bastante en quedar para ir al cine, salir con otros hermanos, e incluso salir a predicar juntos. Si ella supiera que me van las pollas se vendría abajo la imagen que tiene de mi de macho semental. Hablé con mi amigo ex anciano gay y dijo que es normal, todas las hermanas llega un momento que no aguantan más y tienen ganas de rabo. Y razón no le falta, quizá esa sea una de las razones por las que la edad media para casarse dentro de los terrys (en jóvenes que han nacido dentro de la "verdad") se sitúa en torno a los 20, 21 años. A mí ese rollo no me va. Los amores prohibidos siempre son más divertidos que los permitidos.


En el fondo no espero encontrar ya a esa persona media naranja, porque creo que no la voy a encontrar ni se correspondería con lo que busco. Aunque también es posible que, de encontrarla, no pudiera yo ser lo que él espera de mí. Hace tiempo no pensaba así, lo reconozco. Era más iluso, más idealista. La vida es algo más que buscar su parte más perfecta. Es saber qué puedes esperar en cada momento y saber adaptarte a los cambios infringiéndote el mínimo dolor posible. Quizá por eso me he metido más en mi trabajo y estoy dando un poco de lado a mi vida social, que por supuesto, siempre es lo primero. No me había dado cuenta que el trabajo a veces puede resultar ser un bálsamo.

El alcohol, como no, también ayuda. Como cada finde salimos de marcha por Maricolandia. El viernes fue una auténtica mierda, a las cuatro ya estaba en casa por situaciones que sucedieron aunque el sábado fui a la Long Play (hacía como varias semanas que no había vuelto, para mi desgracia) y conocí a F.J., un chico majete de diecinueve años. Celsus se piró a Ohm y Rolanka se quedó con Edu Kirófano mientras yo me volví a casa, a petición de F.J. Por lo general nunca llevo a casa a nadie que conozco la primera vez, prefiero ir a la suya o directamente no ir. Pero ir de monjita a estas alturas sería como decir que soy virgen. No voy a pecar de lo que no soy y reconozco que de vez en cuando echo una o dos canitas al aire. Como todo el mundo vamos... J.F. tenía un cuerpo normal, proporcionado, sin nada de pelo y besaba de maravilla. Me dijo de quedar otro día. Los niñatos siempre dicen de quedar cuando en el fondo te están diciendo "gracias por el polvo, pero si me vuelves a ver no me saludes". Si los conoceré...