VIDA Y MILAGROS DEL TESTIGAY

miércoles, enero 03, 2007

ADIÓS, 2006, ADIÓS

Audio: Self Control - Soraya Arnelas

Volví a mi casa antes del 31 de diciembre. Era la primera vez que pasaba este día fuera de mi casa y la primera vez que iba a celebrarlo sin tener que pensar en qué excusa iba a dar por llegar a esas horas. Era de agradecer. Dar explicaciones, cuando ya vas haciéndote mayor, se hace más y más pesado e innecesario, por mucho que te las pidan tus propios padres.

El día antes de Nochevieja fue uno de los grandes días del ya pasado año, por no decir el mejor. Edu Kirófano vino a casa para despedir el 2006 y nos bebimos entre los dos una botella de cava brut del bueno. Junto al cava una nota: "Al 2006 debo haberte conocido que al brindar con esta botella en el 2007 otro deseo se cumpla. Amigos por siempre!!!". Eso es un amigo y lo demás son tonterías, aunque sobra decir que Edu es más que un amigo.

Quedamos para salir esa noche por Chueca con mi amigo Jose. Con Jose estuve saliendo un mes ya hará ahora casi dos años. Jose es un tío sensacional, con el que siempre se puede hablar o quedar si lo necesitas y encima de simpático es divertido. Ya conocía a Edu. Se conocieron en la fiesta de cumpleaños de Nubetia donde, por cierto, también estaba Gus, conocido de Edu y actual novio del Guardia Real. ¿Os acordáis de el Soldadito?



Con Jose y sus amigos estuvimos yendo de un sitio a otro. Fuimos a un garito llamado Underwood que nunca había estado y nos tomamos unos mojitos un tanto carentes de alcohol pero dulzones al fin y al cabo. Después fuimos al Black&White donde vimos bailar a la Plexi (que está cada día más gorda) canciones de Gloria Trevi. La chica del exorcista que Jose me dijo que llamaban Bombi estaba en su salsa, y es que siempre que voy ahí está ella. Cuando nos aburrimos volvimos a la Long Play, como no podía ser de otro modo. Ahí nos encontramos con más gente, como haciendo recuento a fin de año: Nacho Fuenla, Mario (amigo de Manu el Farmaceútico), el Judío, el Chache, etc... La Long Play es ya como un club social que, dentro de 40 años, lo remodelarán para hacer un asilo de la tercera edad en la que estaremos todos y todas, como ahora. Menos mal que los maricas no nos podemos quedar embarazados... sino hasta nuestros hijos vendrían a vernos ahí y lo peor de todo es que no sabríamos de quien sería cada hijo. Endogamia al más puro estilo borbón.


Ahí en la parte de abajo de la Long Play que no estaba muy llena, me di cuenta que Edu sería el hombre de mi vida. No sé por qué, pero lo pensé así, tal cual. Quizá iba borracho pero lo cierto es que en ningún estado de ánimo me había dado por pensar eso de ningún chico y en ese momento sucedió. Así que sellé mis pensamientos con un beso en su boca.

Al día siguiente era Nochevieja. El mejor Fin de Año de toda mi vida, sin lugar a dudas. Como en el piso sólo estábamos Celsus y yo decidimos hacer nuestra pequeña cena particular: jamón, espárragos, ensaladilla rusa, montaditos, queso camembert (me encanta), carne asada, helado, fruta en almibar, bombones... y por supuesto lambrusco y cava. Hacia las 00:00 pusimos TVE1 y vimos las campanadas. Era la primera vez que comía las 12 uvas de la suerte. Celsus iba diciendo los meses en voz alta mientras nos comíamos las uvas y a mí me entró la risa y casi me atraganto, ¡pero me las pude comer todas! Me cogió en volandas y me dio cuatro o cinco piruetas y yo no podía parar de reír de alegría.

Edu Kirófano vino al poco rato, traído por su padre en coche. Nos terminamos otra botella de cava (ya era la segunda) en el parque debajo de casa. Había comprado copas de cristal y después de tomarnos la última gota cogimos en plan vándalos y tiramos las copas de cristal al suelo rompiéndose en añicos. Dicen que trae suerte. No llevábamos nada de oro, pero puse mi anillo HLJ de plata en la copa, para que si este año no es de 1ª al menos no se quedé muy por detrás.

El centro estaba a petar. Nos vimos con Fran en la puerta del McGay. Él había comprado las entradas para el cotillón de la Boite y ahí pasamos toda la noche. Teníamos dos copas con la entrada y algunas tonterías que regalan. La verdad es que la ambientación fue escasa y lo que regalaban era lo peor, por no decir que daban ¿gominolas? ya casi al final de la noche. Fran se lo pasó pipa rodeado de chulazos que le regalaban corbatas negras. Al final de la noche vinieron mogollón de musculocas que empezaban a quitarse la camiseta y Celsus quería quedarse más pero yo estaba muerto y me fui a casa. Edu me acompañó y se quedó a dormir también. Al día siguiente Edu trabajaba y yo me quedé en casita haciendo lo que hay que hacer en día de año nuevo: ver la película de Bridget Jones o no hacer nada. Como lo primero ya lo hice un año esta vez tocaba lo segundo.